Por: LHH Costa Rica
Si en su última junta directiva la respuesta principal para retener a un talento clave fue una contraoferta económica, vale la pena hacer una pausa: su organización puede estar cayendo en lo que en LHH llamamos la trampa salarial.
Costa Rica cerró mayo de 2026 con una tasa de desempleo de 6,7%, según el INEC, una cifra relativamente estable y baja para la región. Pero ese dato esconde una realidad que cualquier Gerente de Talento del país conoce bien: el reto no es la cantidad de personas buscando empleo, es la escasez del perfil correcto. La informalidad ronda el 37,6% de la fuerza laboral, lo que deja un grupo comparativamente pequeño de talento calificado bilingüe, digital, con experiencia en servicios compartidos o manufactura avanzada disputado por las mismas multinacionales.
Competir únicamente desde la compensación económica infla el costo operativo, pero no construye lealtad duradera. La pregunta que vale la pena instalar en el comité directivo es otra: ¿qué retiene realmente a los mejores profesionales en un mercado tan competido como el costarricense?
El costo real de un liderazgo que no evoluciona
El talento con más potencial rara vez abandona una buena empresa: abandona a los líderes que frenan su crecimiento. La guerra por el talento ya no se gana en la entrevista de contratación, se gana todos los días, en entornos que ofrecen seguridad psicológica, flexibilidad y un propósito claro.
La investigación de McKinsey & Company sobre The Great Attrition confirma esta tendencia a nivel global: los colaboradores citan sistemáticamente sentirse poco valorados por sus líderes y la falta de sentido de pertenencia como razones principales para dejar sus cargos. Esta realidad golpea con fuerza a Latinoamérica, donde el 53% de los directivos reconoce que su mayor brecha interna está precisamente en el liderazgo y la gestión de personas.
Como bien lo señalamos en nuestro análisis ¿Por qué potenciar el liderazgo hoy es la inversión más estratégica para el futuro de tu organización?, las organizaciones que usan evaluaciones predictivas de liderazgo duplican su capacidad de adaptación frente al cambio. Invertir en transformación digital sin preparar a quienes la lideran es un gasto, no una inversión.
De la retención reactiva a la fidelización estratégica
Construir una organización resiliente frente al cambio implica rediseñar el ecosistema interno de talento. Tres frentes marcan la diferencia:
- Auditar el liderazgo: evaluar con datos objetivos si tus directivos tienen hoy la agilidad para liderar en entornos de incertidumbre.
- Construir rutas de movilidad interna: promover movimientos transversales que rompan silos y abran nuevas experiencias de aprendizaje continuo.
- Cerrar brechas con upskilling: fortalecer de forma sistemática las capacidades directivas, no solo las técnicas.
Próximos pasos
Las empresas que liderarán el mercado costarricense en los próximos años no serán las que tengan el mayor presupuesto de contratación, sino las que construyan culturas capaces de aprender más rápido y liderar con humanidad.
Con más de 22 años acompañando organizaciones en Costa Rica, en LHH ayudamos a transformar a sus líderes para los retos de hoy. Explore nuestras soluciones de Desarrollo de Talento y Liderazgo y conversemos sobre el futuro de su equipo.